Antecedentes Históricos

Desde su origen, primero como la puebla de los Ángeles y actualmente como Heroica Puebla de Zaragoza, el Ayuntamiento ha enfrentado diversas vicisitudes para preservar su acervo, tomando medidas que han permitido la salvaguarda del patrimonio documental poblano. Damos a conocer brevemente, algunos momentos significativos en la historia del Archivo General Municipal. 

Durante la época novohispana por órdenes de la Corona española, todas las ciudades y pueblos fundados por los conquistadores ibéricos en tierras americanas tenían la obligación de guardar y organizar las escrituras y papeles que fueran de la competencia del gobierno local.

En 1534, el cabildo de la Puebla de los Ángeles acordó que el regidor Francisco de  Oliveros comprara un libro de cabildo en donde se hiciera asiento de todas las  provisiones y  títulos de la ciudad, instruyéndole que  guardase los  originales en  un arca; igualmente se comisionó al  corregidor don Hernando  de Helgueta la compra de una caja o arca de tres candados o cerrojos (llamada de las tres llaves) destinada para almacenar los papeles de la ciudad, que se instaló en la sala capitular.  

La ciudad fue creciendo al igual que la producción de documentos, lo que hizo necesario destinar un espacio mayor para depositarlos, es así que en junio de 1618 el cabildo acordó que el aposento ubicado al lado de la sala del concejo  sirviera de archivo, en ese lugar fue instalado el cofre de las tres llaves.  

Pero la documentación no siempre estuvo resguardada en el cofre, hay testimonios del siglo XVIII que dan a conocer la práctica generalizada de los escribanos de cabildo de guardar en sus casas la documentación del Ayuntamiento; como se observa en un expediente de 1765, que registra el asunto tratado por don Ignacio de Vallarta y Villaseptien, regidor y procurador mayor de la ciudad, sobre el hecho que los libros, privilegios y demás documentos estaban en la  casa del escribano, lo que resultaba inconveniente, porque podía darse la contingencia de extraviarse algunos y perderse otros, además de estar sujetas las autoridades municipales a la voluntad del escribano; por ello, solicitó que con el mayor sigilo se sacaran los documentos, se hiciera un inventario y se guardaran bajo llave. La elaboración del inventario inició en la casa del escribano el 31 de junio y concluyó el 7 de septiembre del citado año. El 1 de octubre se hizo la diligencia del traslado de los documentos de la casa del escribano al Ayuntamiento, se pusieron en el cabildo en un armario con cerradura de tres llaves, una quedó en posesión del gobernador, otra el alférez mayor y la tercera el escribano.   

Con el transcurso de los años, la acumulación documental causaba serios problemas a las autoridades municipales debido al desorden en el que estaban los papeles y lo difícil que resultaba su lectura,  por ello, fue necesario contratar al boticario y agrimensor Pedro López de Villaseñor, presentado como perito en letra antigua, para que se diera  a la tarea de ordenar y efectuar la lectura de  los documentos antiguos de la ciudad, labor que inició en 1756.  La presencia de López de Villaseñor resultó ser de suma importancia para la preservación del archivo al dedicar más de dos décadas a la clasificación, ordenación, transcripción y encuadernación de la documentación más antigua,  por todo ello, es considerado merecidamente como el primer archivista poblano.     

Para el siglo XIX otro personaje resalta en la custodia del archivo, es el señor  Manuel Aguilar y Cobarrubias, secretario del Ayuntamiento, quien se ocupó durante varios años a la ordenación de los documentos sueltos, los clasificó por asuntos y dispuso la encuadernación de los llamados expedientes, además de otras series documentales.  

En enero de 1909, un incendio en el teatro Guerrero, ubicado en los bajos del palacio municipal, puso en riesgo el acervo documental, al llegar el fuego hasta el espacio en donde estaba el archivo, pero la diligente intervención del señor  Enrique Gómez Haro, secretario del Ayuntamiento, evitó tal tragedia.

El gobierno municipal encabezado por el licenciado Guillermo Pacheco Pulido (1987-1990) aumentó el espacio físico del archivo, destinándole dos amplias salas con acceso por el pasaje  Ignacio Zaragoza (pasaje del Ayuntamiento), las cuales fueron inauguradas en 1990. Fue durante la presidencia municipal del licenciado Rafael Cañedo Benítez, cuando se inició la incorporación de nuevas tecnologías;  en marzo de 1994, se puso en marcha la sistematización del archivo municipal bajo las directrices del programa Archivo Histórico Municipal de Puebla (conocido como ARHIMP), que contó con el apoyo económico de la fundación Mary Street Jenkins; realizándose la descripción y digitalización de las actas de cabildo de los siglos XVI  y XVII. Resultado de este programa fue la edición de los discos compactos Tesoros de las Actas de Cabildo del siglo XVI y Actas de Cabildo del siglo XVII de la Muy Noble Leal Ciudad de Puebla, trabajos reconocidos en noviembre de 1995 con el Premio Nacional al Mérito Archivístico, otorgado por el Archivo General de la Nación. 

A partir de 1996, el archivo municipal se convirtió en el mayor receptor documental de la ciudad, al iniciarse las transferencias de los archivos semiactivos de las dependencias municipales, formándose así el Archivo de Concentración que resguarda documentos a partir de la gestión municipal 1996-1999.

Hasta 1999 el archivo estuvo albergado en las salas del lado poniente del palacio municipal, segundo piso; pero la insuficiencia del espacio, paralelo al aumento desmedido de la documentación, provocó el urgente traslado temporal de una parte del archivo a las instalaciones ubicadas en la avenida 2 poniente número 107, en el tercero, cuarto y quinto piso. Cabe destacar que las series documentales más antiguas como actas de cabildo, reales cédulas, expedientes y otras, no fueron movidas de su lugar, continúan en el palacio municipal. 

La nueva sede no fue adecuada para las dimensiones y peso de la documentación; los peritajes hechos después de los sismos de junio y septiembre de 1999, manifestaron el riesgo que corría el archivo, al reportarse daños estructurales al edificio, pese a lo cual, continuó en este lugar hasta marzo de 2004, cuando nuevamente se trasladó, esta vez, a un edificio ubicado en la avenida 32 poniente 2904, colonia nueva Aurora. 

Durante la administración municipal 2005 – 2008, se elaboró y aprobó el marco normativo mismo que fue publicado en el Periódico Oficial del Estado de Puebla el 15 de febrero de 2006, esto permitió que se generaran instrumentos técnicos que permiten una adecuada administración documental para garantizar el acceso al derecho a la información pública y la rendición de cuentas del gobierno municipal. A través de esta acción se ha hecho merecedor al reconocimiento al área de “Marco legal”, en el Programa de Reconocimiento al Fortalecimiento Institucional Municipal, ICMA-REFIM.

Asimismo el 26 de febrero de 2010, el Comité Mexicano Memoria del Mundo de México, incluyo al Registro Memoria del Mundo de México de la UNESCO, a cuatro de los documentos más emblemáticos de la ciudad:

Los Suplementos de Cabildo 1 Y 2. 1532 – 1686 y los documentos Primigenios de la ciudad de los Ángeles: Real Cédula de 1532 y Real Provisión de 1538.

Finalmente  el 21 de enero del 2014 se vivió un hecho muy significativo para la historia de la ciudad: la inauguración de las nuevas instalaciones del Archivo General Municipal de Puebla, cuya dirección es avenida 15 de mayo núm. 4702-A, colonia Villa Posadas (antigua Cementera Atoyac); recinto que alberga parte del Archivo Histórico y el de Concentración. Esta nueva sede cuenta con espacios suficientes para su acervo actual y para el futuro. La documentación que se encuentra en este espacio corresponde a partir del año de 1842 al 2014.